Heráldica Municipal, Modernidad y Halloween

Veo por un artículo en La Voz de Galicia que Vimianzo se acaba de sumar a la lista de concellos de Galicia que abandonan la tradicional heráldica municipal, a favor de una imágen corporativa más moderna. Vale. La decisión en todo caso corresponde a quienes residen en Vimianzo, no a quienes nos interesamos por la heráldica.

Sin embargo, meramente como valoración estética, y ahora que he mirado unas fotos del castillo, estructura que aún no he tenido el placer de visitar en alguno de mis viajes por Galicia, la verdad es que este dibujo, con sus líneas torcidas y un tanto inclinadas, no me recuerda al castillo que veo en las fotos. Seguramente ‘en persona’ se parece más, pero de

momento me recuerda los edificios, también con torres torcidas y líneas que se inclinan a un lado y otro, que por esta temporada del año aparecen en carteles publicitarios alusivos a fiestas de Halloween.


Justamente la semana pasada tuve el gusto de escuchar una interesante conferencia sobre heráldica oficial en Suecia, impartida por Henrik Klackenberg, heraldo estatal sueco. En su país pasa dos cuartos de lo mismo, y una de las reflexiones interesantes que compartió fué que, al abandonar una imágen ‘rígida’ en favor de un logotipo, ayuntamientos y otras oficialidades pierden, a la vista, su ‘oficialidad’. Un logotipo oficial se desvanece en el campo visual que nos rodea, pugna por nuestra atención en medio de cien ó mil logotipos comerciales; pierde lo obvio de su caracter oficial, se confunde con logotipos de pizzerías, supermercados y equipos deportivos.

En contraste, y como ejemplos de como un blasón puede adaptarse a un estilo más moderno sin perder su carácter heráldico y sin convertirse en meros logotipos, ofrezco éstos dos que he encontrado sin ir más lejos que mi mesa de trabajo, por el que pasan todos los años un gran número de cartas de ayuntamientos. Estepona y Castrojeriz muestran que una imágen más moderna no necesariamente está reñida con el mantenimiento de un claro carácter heráldico en sus comunicaciones. ¡Bien!