Heráldica en torno al contencioso de Repsol YPF

En otros tiempos los monarcas concedían a algún vasallo particularmente destacado el aumento de sus armas mediante un escusón. Ya he hecho alusión en este blog al escudo del Duque de Marlborough, y el escusón alusivo a la batalla de Blenheim.
Ignoro si en los días que siguieron su efímera victoria en la lamentable aventura populista de las Islas Falkland en 1982, alguno de los distinguidos próceres que formaban la dictadura militar argentina pensó en añadir semejante escusón a sus armas, como por ejemplo, el Bonaparte de pacotilla Galtieri, o el torturador y criminal de guerra Astiz…
…pero de todos modos, tan quimérico fue su triunfo que ni tiempo hubiera dado para que se secara la pintura en su repintado – hipotético – blasón, antes de necesitar borrarse.

Nuevamente los titulares recogen las hazañas de quienes buscan distraer a su pueblo mediante aventuras demagógicas. Pero hoy en día, las batallas no sólo se libran en un campo, sino hasta en el ciberespacio; y lo que se busca capturar no es necesariamente un territorio, un terreno, sino acaso los recursos que contiene, o la empresa que los controla.

Me pregunto, ¿como se aumentaría las armas, para reflejar su heroíca captura de la ansiada presa, Cristina Fernández viuda de Kirchner?
 
(Personalmente prefiero el escudo de la derecha. Aunque esté desfasado el logotipo. Qué quieren que les diga, me pierde lo clásico.)

[N.B. Estoy al tanto de que ya hace algún tiempo se publicó un estudio detallado de la ascendencia gallega de Cristina Fernández Wilhelm, pero no teniendo a mano el artículo no puedo asegurar que el arriba adaptado sea “su” escudo Fernández. ¡Faltaría más! Pero bueno, son las armas que podría recibir si entrara en una de estas simpáticas tiendas donde le venderían un llavero, un cenicero o un cubre-contadores con el “escudo de su apellido”….]