Del escudo de British Airways y la jurisdicción heráldica


El absoluto desamparo legal en que esta sumada la heráldica siempre me ha parecido hasta cierto punto consecuencia de un esnobismo a la inversa. La heráldica es percibida en ciertos sectores como algo exclusivo, minoritario, y por lo tanto – con contadísimas excepciones – los emblemas heráldicos no gozan de la protección dispensada bajo las leyes promulgadas por y para la mayoría.

Cierto es que la ciencia del blasón no facilita las cosas para brindar, ante su uso indebido, la misma protección a los escudos que a los logotipos comerciales. Simplemente por la infinidad de variaciones sutiles que pueden hallarse entre versiones de un mismo blasón, dibujados por dos artistas distintos. Pongamos por caso que uno fuera viticultor, que decidiera – como muchos – rotular las etiquetas del caldo propio con motivos heráldicos, y que el blasón elegido fuese: “Escudo Medio Partido y Cortado, 1º De Gules, una letra M mayúscula de Oro; 2º, de Azur, un ratón parado; 3º, de Oro, un cocodrilo de su color.”

Si en base a este blasón, un artista le confeccionara el siguiente dibujo, no violaría el derecho de marcas (no digamos nada del buen gusto).

En cambio, por motivos obvios, esta representación – desde el punto de vista heráldico, igualmente válida – del blasón antecedente sí violaría la protección de marcas:

Pero aun en aquellos sitios – poquísimos – donde el vetusto blasón recibe algún grado de la protección dispensada a la humilde hamburguesa, las cosas no siempre son claras.

Como ha sido ampliamente difundido en los medios, British Airways ha recuperado su escudo para sus campanas publicitarias, y también ira colocándolo en los fuselajes de sus aviones.
 

Ahí sin embargo surge una interesante disyuntiva. La empresa se entiende, como indica su nombre, como la aerolínea de bandera BRITANICA, no solo inglesa. Sin embargo, su escudo ha sido certificado por los cronistas de armas ingleses, el College of Arms con sede en Londres. No ha sido, en cambio, matriculado ante la autoridad heráldica escocesa, el Lord Lyon. Que no es poca cosa, ya que el Lord Lyon tiene por ley auténticas garras dignas de su nombre, y ha podido pararle los pies hasta al millonario Donald Trump, cuando este pretendía engalanar los hoyos de un campo de golf que construya en Escocia con un escudo de dudoso orígen. Mr Trump que registre su escudo con el beneplácito de la autoridad competente, como toda persona física o legal escocesa.

Pareciera pues que además de poder multar a la empresa por cada avión de British Airways que aterrice en suelo escocés, el Lord Lyon podría además hacer algo equivalente a picar el escudo en una fachada, que en este caso me imagino podría ser borrarlos del fuselaje con aguarrás, o algo parecido.

Sin embargo, fuentes de entera solvencia (no, no lo digo por el aguarrás) me dicen que de hecho no contempla decir nada. ¿Por qué? Pues porque en muchos círculos se considera cada vez más probable un referéndum sobre la independencia escocesa, que a medio plazo tenga la disolución del Reino Unido como consecuencia; a saber cómo, en ese caso, se llamaría British Airways, pero en todo caso no parece probable que la opción elegida sea ¡Scottish Airways! Los aviones pasarían de ser aviones “British”, que técnicamente incumplen en parte normativa heráldica de su país, a ser aviones extranjeros y no por tanto sujetos a la legislación heráldica escocesa. La dialéctica entre Edimburgo y Londres ya de por si es bastante amarga; acaso sea mejor no echar mas leña al fuego y tirarse los escudos a la cabeza, sino dejar que los acontecimientos resuelvan la cuestión.