De ZP a ZM: Zapatero Marqués, el escudo de Gaddafi, y otras fantasías heráldico-nobiliarias

De vez en cuando, de entre los múltiples escritos que en un día puedo ojear y que versan sobre heráldica, genealogía y temas afines, trasluce entre un manojo de temas aparentemente desconexos un hilo común que les une.

Veo que el futuro inmediato ex-presidente del gobierno estaría interesado en recibir la Real gracia de un titulo nobiliario. Uno se pregunta, con que denominación? Doy por descontado que Zapatero no será Marques de Rodiezmo…

Claro que de recibir un titulo – y de haber en el Reino de España una autoridad heráldica oficial – el siguiente paso lógico seria que el flamante Marqués recibiera el oportuno escudo. Uno se puede divertir imaginando hipotéticos escudos para Zapatero…. Y para otros políticos (exceptuando a quienes ya lo tengan, como el nieto del Marqués de Almunia). ¿Cómo seria el blasón de, por ejemplo, Jose Bono?

Lo que viene a cuento porque estos días los medios británicos están absolutamente hirviendo con criticas al nuevo escudo, oficialmente otorgado, que ostenta John Bercow, presidente del Parlamento de Westminster. A algunos no les gusta semejante dispendio en tiempos de crisis; a otros les molestan los triángulos rosados y arcos-iris que decoran la cartela de la divisa, y que hacen alusión al apoyo de Bercow a los derechos de los homosexuales. Y a algunos, simplemente, no les gusta Bercow (y mucho menos su señora).

El diseño del escudo propiamente dicho, por lo menos, sí es altamente alusivo a intereses propios de su primer poseedor, y por deseo expreso suyo: la escalera simboliza su ascenso social, ya que es hijo de un taxista (omito cualquier referencia a un hipotético escudo Rocasolano) y los cuatro bezantes simbolizan su amor por el tenis.

En Sudáfrica, mientras tanto, un articulista local se divierte imaginando un hipotético escudo del difunto Muammar Gaddafi, al que blasona como “un jet privado rampante cargado de la divisa ‘Camello para Dictadores’ sobre un fondo de piel de leopardo, alusivo a los calzoncillos del dictador”.

Esta afición de imaginar blasones ajenos para personajes públicos no es nada nuevo, y de hecho se podría publicar un compendio de estos blasones ficticios y su historia. Uno de las mas vetustas obras en este sentido es “The heraldry of nature”  de 1785 que muestra de forma satírica los escudos de toda la sociedad inglesa de su día, del Rey para abajo, haciendo alusión por ejemplo a los conocidísimos excesos del príncipe de Gales (futuro Jorge IV) – aparecen mujeres y ropa interior, un caballo de carreras, decantadores de vino, un naipe… Como tenantes, Cupido y un mono . Una delicia, para quien sepa descifrar las alusiones a las facetas menos loables de estos personajes desaparecidos.

Lo que no parece probable es que se edite algún día por estos reinos un tomo semejante, a falta de algún heraldista que quiera trasferir su patrimonio a litigantes irritados, mediante las demandas esperables….